Camerún- por Helena Huertas.

CAMERÚN

El canto del gallo que te despierta cada mañana, la música que suena en cualquier rincón, el cielo estrellado, la tierra anaranjada que cubre desde tus zapatillas hasta las hojas de las plantas que bordean el camino, la sonrisa amable de cada paciente que te saluda al pasar; eso es el día a día de voluntariado en el hospital de las Siervas de María de Batseng’la. Allí nos levantamos temprano para atender a los enfermos ingresados y a aquellos que acuden a consulta, muchos de ellos recorriendo largas distancias a pie con la esperanza de encontrar alivio para sus dolencias. Dolencias de todo tipo, como huesos rotos, dolores de espalda, malaria o una diabetes mal controlada. Te encuentras con enfermos muy graves y otros no tanto, pero de todos ellos tienes algo que aprender, no solo a nivel médico sino también humano. Los cameruneses se caracterizan individualmente por su amabilidad y generosidad, y en grupos, por su alegría y griterío. Ellos lo celebran todo: un nacimiento, el sol, la lluvia, las bienvenidas, las despedidas, incluso la muerte. Entienden que la vida es un regalo que hay que disfrutar y por el que hay que dar gracias. Por ello casi siempre los verás bailando y cantando en cualquier lugar y situación. Cada domingo se reza entre cánticos y suaves danzas en misa, donde los cameruneses acuden ataviados con sus trajes coloridos, las mujeres con sus típicos pañuelos en la cabeza, a juego con sus preciosos vestidos confeccionados a medida con las telas que compran en el mercado por metros. Tras dos horas de misa, comienza la actividad del domingo y los niños aprovechan que no hay colegio para jugar con sus amigos en los campos de fútbol improvisados de camino a la fuente a la que se dirigen para lavar la ropa y llenar las garrafas de agua que llevarán a casa apoyadas sobre su cabeza, como se transportan las cosas allí. Las voluntarias, que tampoco tenemos que trabajar en el hospital el domingo, vamos a jugar con ellos un ratito, cantamos con los más pequeños y enseñamos a hablar español a los mayores, curiosos y deseosos de aprender.

Mañana, lunes, comenzará una nueva semana que afrontaremos todos con ganas y energía. Los niños acudirán caminando a la escuela por esos senderos de tierra naranja, cargando con sus hermanos pequeños mientras sus padres trabajan en el campo, la mayoría, o en un puestecito en la ciudad vendiendo frutas y verduras o telas, ropa o artesanía en Dschang. Algunos, por desgracia, tendrán que buscar atención médica en el hospital de las Hermanas y así será como nuestros caminos se crucen y como tendremos la maravillosa oportunidad de compartir nuestras culturas.

Helena.

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2 comentarios en “Camerún- por Helena Huertas.

  1. Helena una magnífica y auténtica descripción de Cameroon, cómo se nota que lo estás viviendo desde dentro, felicidades, los voluntarios sois admirables y por ello os doy las gracias

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