Un nouveau soleil

Ya llevo un mes y medio instalada en Camerún y aun no sé cómo describirlo. Durante el trayecto desde el aeropuerto de Douala hasta la ciudad de Dschang, cuando vi por primera vez los paisajes de la región del oeste, sólo pude pensar en lo precioso y salvaje que es. Es como si la naturaleza quisiera comerse todo lo hecho por el hombre.

Una vez ya en Dschang me encontré con una ciudad universitaria, desorganizada (como todas) pero llena de vida. Tiendas por todas partes, mercados a ambos lados de la carretera, gente comprando, bares llenos de gente tomando algo, coches arriba y abajo y una de las cosas que más me impactó: los taximoto. En cada moto van 3 personas; hasta 4 si hay algún niño (más todos los trastos que seas capaz de llevar con los brazos).

Un día hablando con gente local les pregunté si para conducir tenían que ir a la autoescuela y sacarse el carnet; me miraron extrañados y me dijeron que obviamente sí que había que aprobar el examen. En ese momento no me atreví a preguntar que se supone que tienen que aprender porque la verdad es que conducen por donde quieren. Aún tengo pendiente preguntarlo. Hay tantas cosas por ver y tan distintas a lo que estoy acostumbrada que no tengo ojos suficientes para captar todo lo que me gustaría. El trayecto no finaliza en la ciudad de Dschang, sino que continúa por una pequeña carretera de tierra que sube la colina hasta llegar a Batseng’la. Allí es donde está el hospital de las sores y el punto de destino:  l’Hôpital Notre Dame de la Santé.

nuria-5Las vistas desde el balcón de la casa de voluntarios durante el amanecer.

Gracias al esfuerzo de las hermanas, de todos los voluntarios que han pasado por aquí y de los trabajadores autóctonos se ha construido un hospital con una planta de hospitalización, con unas 40 camas, una zona de consultas, un laboratorio, una sala de ecografías, una sala de rayos, una sala de curas, una sala de yesos y dos quirófanos. Cuando vi todo esto aluciné. Aquí trabajan dos médicos:  Dr.Nges y Dra.Kemmoué; Leo y Mireille para los amigos (es decir, para todos). Ellos solos junto con los enfermeros y las hermanas llevan el hospital entero… pacientes con mil y una patologías, de cualquier especialidad, tanto médicas como quirúrgicas.

Médicos que además de tener su horario de trabajo de lunes a sábado siempre están disponibles para una urgencia en medio de la noche, un domingo o en cualquier momento que sea necesario. Así que te encuentras con todo esto, con ganas de aprender y de colaborar en todo lo que se pueda dentro de tus capacidades. Tienes que empezar de cero; primero conocer el sistema sanitario de Camerún, cómo funciona el hospital, cuales son las patologías más frecuentes y las no tan frecuentes,  enfermedades tropicales que nunca has visto y que sólo habías leído en libros… y lo más importante:  conocer a la gente, a los compañeros del hospital, a los pacientes, la forma de hacer y de pensar.

El hospital no es el único lugar de trabajo, periódicamente se hacen campañas de vacunación. La última que se hizo fue la del virus de la polio con soeur Gisèle, una nevera con hielos para guardar la vacuna (tipo de las que te llevas a la playa en verano), unas fichas para llevar un registro de los niños vacunados y muchas ganas de andar. Nos dedicamos a ir casa por casa y a las escuelas vacunando a todos los niños que nos encontrábamos. Los vacunamos a todos, tanto los bebés que había en las casas y en las escuelas hasta a los niños colgados de las espaldas de las madres que nos encontrábamos por el camino. A todos les tocaban sus dos gotas de vacuna de polio oral. Además, con una tiza marcábamos en la puerta o la pared de cada casa el número que correspondía a la campaña de vacunación, los niños que viven en esa casa y a cuántos se habían vacunado. En 1988 la Asamblea Mundial de la OMS decidió poner en marcha la Iniciativa para la erradicación de la poliomielitis para el año 2000. Para lograrlo estableció una serie de directrices y se destinaron recursos para alcanzar altas tasas de vacunación en los niños, crear sistemas adecuados de vigilancia epidemiológica y realizar campañas de vacunación intensivas en zonas de alto riesgo. Actualmente aún quedan zonas donde la circulación del virus es permanente; por eso las hermanas se encargan de la importantísima tarea de las campañas de vacunación de la región.

Todo y el trabajo siempre se puede encontrar un momento para bajar a Dschang a tomar una cerveza o tener un domingo libre para hacer alguna excursión. Camerún tiene muchísimo que ofrecer y aún queda por ver.nuria-4Soeur Gisèle escribiendo en la pared de la casa el número de campaña de vacunación junto con una vecina de Batseng’la.

Nuria.

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